Sus vecinos, comercios y empresas dotan de una actividad moderada a la calle. Engalanada estos días con cientos de banderas de España en sus balcones, la calle de Padilla es una de las vías perpendiculares que forman la cuadrícula del famoso ensanche ideado por el marqués de Salamanca, que da nombre al distrito.

Desde Serrano hasta Francisco Silvela, Padilla discurre en paralelo a dos grandes vías, como son José Ortega y Gasset y Juan Bravo, y va encontrándose en su recorrido con otras como Velázquez, Príncipe de Vergara o Conde de Peñalver.

A lo largo de su paseo, el viandante descubrirá una calle viva que alberga algunas instituciones de importancia y de diversa índole, como el hospital de Nuestra Señora del Rosario, el colegio Calasancio, un par de las embajadas más bellas de la capital, la Fundación Juan March o el Instituto Nacional de Consumo, entre otros edificios que, sin duda, dotan de actividad a la calle, a pesar de que, en términos generales se puede hablar de una calle muy tranquila.

Otro de los motivos, que sin duda, atrae a numerosos visitantes a la calle es el elevado número de comercios que han establecido en la calle de Padilla su sede. Se trata, en buena medida, de pequeño y mediano comercio tradicional y de calidad. No faltan en sus manzanas tiendas de alimentación, de moda, farmacias, empresas de servicios, de reparación, librerías, centros de belleza, academias de formación y, en definitiva, una amplia oferta.