Juan Ramón Jiménez vivió y Miguel Hernández estuvo preso.

La cebolla es escarcha/ cerrada y pobre:/ escarcha de tus días/ y de mis noches./ Hambre y cebolla:/ hielo negro y escarcha/ grande y redonda...

Corría el año 1938 cuando el poeta Miguel Hernández, preso entonces denominada Prisión de Torrijos, en la manzana formada por Padilla, Conde de Peñalver, Juan Bravo, comenzaba a escribir unos versos a su segundo hijo, Manuel Miguel, en trozos de papel higiénico y tras haber recibido una carta de su mujer, donde contaba que solo tenían pan y cebolla para comer. De aquellos primeros versos surgió el célebre poema, canción de cuna, Nanas de la cebolla, que años más tarde cantase Joan Manuel Serrat, tras ser musicalizadas por Alberto Cortez.

Hoy, una placa recuerda en la entrada de la Fundación Doña Fausta Elorz, con acceso por Conde de Peñalver, este histórico episodio en la vida de este autor de la Generación del 36: “La Sociedad General de Autores de España, al poeta Miguel Hernández, que compuso, en este lugar, las famosas ‘Nanas de la cebolla’ en septiembre de 1939”. La placa se inauguraba el 15 de octubre de 1985, con motivodel homenaje nacional a Antonio Machado, Federico García Lorca y el propio Miguel Hernández.

Un Nobel de vecino

Un poco antes de llegar a la que fuese cárcel de Torrijos, en el número 38 de Padilla, se encuentra la que fuese la casa donde vivió el poeta Juan Ramón Jiménez, como recuerda una placa inaugurada en diciembre de 1981 por el entonces alcalde de Madrid Enrique Tierno Galván. La placa, que mide setenta centímetros por un metro, es de piedra de mármol de Sepúlveda, con un marco de bronce. La realización de la obra corrió a cargo del escultor Ignacio Yraola, quien integró en la placa un medallón con el rostro del poeta.

En la parte superior de la placa, una frase de Juan Ramón sobre Madrid: "El Madrid reciente. Blanco mayor, verdoso, amarillento, se dilata en recamado hervor, en recta ansia".

En la parte inferior de la placa, la dedicatoria municipal en recuerdo del centenario de su nacimiento.

Un oásis de lectura en francés. En el número 9 de Padilla tiene su acceso la biblioteca francesa St-Louis, “una biblioteca para todos, fundada hace 44 años y aún dirigida por voluntarios”. Con el objetivo de “alentar a las personas a leer y difundir la cultura y el idioma francés”, ofrecen 7,000 libros en francés: novelas, biografías, cómics para niños y adultos, historia, geografía... Abre jueves y domingos, en horario restringido. Para más información: www.bibliomadrid.com.