Goya es una de las calles comerciales más consolidadas de Madrid. Ubicada en el barrio de Salamanca, cientos de comercios se dan cita en su recorrido. Además, Goya cuenta con una variada oferta de restauración y con propuestas de ocio y tiempo libre, que transforman el recorrido por su trazado es un imprescindible punto de encuentro para los madrileños, y en un escaparate sin igual para los visitantes de la ciudad. La calle de Goya tiene 147 números impares y 118 números pares, que discurren entre la plaza de Colón y la calle de Doctor Esquerdo. Zona comercial y de negocios, Goya se construyó en el siglo XIX para albergar a la burguesía y a la clase obrera de la capital, y su historia es paralela a la del barrio de Salamanca.

Desde la plaza de Colón, en el nacimiento del paseo de la Castellana, hasta el paseo de Ronda, llamado del Doctor Esquerdo, abarca la calle de Goya. Céntrica, de gran ambiente, posee en su trazado de un gran número de comercios y empresas, así como destacados edificios de todas las épocas y estilos que abarca la existencia de esta vía. Entre los más destacados se encuentran la iglesia de la Concepción y el IES Beatriz Galindo, situado entre Lagasca y Claudio Coello.

En 1902, con el fin de conmemorar la mayoría de edad del rey Alfonso XII, se levantó una estatua en la confluencia con la calle de Velázquez, dedicada al genio de Fuendetodos, esculpida por Mariano Benlliure. La figura fue concebida, en principio, como coronación de una fuente que debía ser instalada en la glorieta de San Antonio de la Florida. En la actualidad, se ubica frente a una entrada principal del Museo del Prado.

La calle está dedicada a Francisco de Goya y Lucientes, célebre pintor y personaje eminente de nuestra historia, a quien se ha calificado como hombre de buena fortuna, incluso para tener una gran calle en Madrid.

Genio y figura

Los grandes genios son siempre difíciles de encasillar. Habitualmente, ellos marcan las pautas de un estilo concreto, pero a veces, y es el caso de Goya, se desvinculan del estilo característico de su tiempo. Quizá la figura de Goya sea más atrayente por lo que supone de ruptura. Francisco de Goya y Lucientes nace en un pequeño pueblo de la provincia de Zaragoza, llamado Fuendetodos, en 1746. Llegó pronto a Madrid, donde se casó con la hermana de su maestro, Francisco Bayeu. Adquirió gran fama enseguida con sus cartones para la Real Fábrica de Tapices, donde se formó como gran colorista; ejemplo de esta época son las obra Los Jugadores de Naipes, Merienda a la Orilla del Manzanares o El Quitasol.

El 25 de abril de 1798, el rey Carlos IV le nombra pintor de cámara. De esta época son Los Caprichos, la Maja desnuda, La Condesa de Chinchón y La Familia de Carlos IV, en la que el genio de Goya sabe captar a la familia real tal y como era, sin adulaciones ni embellecimientos.

El estallido de la Guerra de la Independencia en mayo de 1808 supone un grave conflicto interior para el pintor, ya que su ideología liberal le acerca a los afrancesados y a José I, mientras que su patriotismo le atrae hacia los que están luchando contra los franceses. Este debate interno se reflejará en su pintura. Tras la guerra y una breve etapa como pintor de cámar de Fernando VII, Goya inicia un periodo de aislamiento y amargura con sucesivas enfermedades que le obligarán a recluirse en la Quinta del Sordo, finca en las afueras de Madrid en la que realizará su obra suprema: las Pinturas Negras, en las que recoge sus miedos, sus fantasmas, su locura.

En los últimos años de su vida se trasladó a la ciudad francesa de Burdeos, donde murió en 1828. Sus restos reposan en la iglesia de San Antonio de la Florida.

PARA RECORDAR...

–Sus restos mortales descansan, desde 1919, bajo sus frescos de la madrileña ermita de San Antonio de la Florida, a pesar de que le falte la cabeza, puesto que el artista la cedió a un médico para su estudio.
–El cruce de Goya con la calle de Alcalá y Conde de Peñalver es uno de los de más afluencia de personas de la capital.